Ahorcado · Guía de reglas
Reglas del Ahorcado: cómo se juega
Una letra cada vez, seis fallos y un dibujo que se termina sin ti. Las reglas completas, las convenciones que todo el mundo discute y las variantes que cambian el juego.
La respuesta corta
- Un jugador elige una palabra y marca una raya por cada letra; el otro va diciendo letras.
- Una letra acertada se escribe de golpe en todos los sitios donde aparece.
- Una letra fallada cuesta una vida: el monigote clásico te da seis.
- Decir la palabra entera y fallar suele costar una vida también; acordadlo antes de empezar.
- Vidas, dibujos y si valen frases cambian de una casa a otra: en el ahorcado no hay nada estándar.
En esta página
- Las reglas del Ahorcado
- Decir letras, decir la palabra
- Variantes, vidas y el dibujo
- Preguntas frecuentes
Las reglas del Ahorcado
Un jugador piensa una palabra y dibuja una raya por cada una de sus letras. El otro va diciendo letras. Cada letra que está en la palabra se escribe de golpe en todos sus sitios; cada letra que no está cuesta una vida y añade una línea más al dibujo. Adivina la palabra antes de que el dibujo se termine y ganas.
- Una jugada es una letra. Una letra acertada rellena todas sus posiciones, no solo la primera.
- Una letra fallada cuesta una vida. El monigote clásico tiene seis partes —cabeza, tronco, dos brazos y dos piernas—, así que tienes seis fallos.
- Repetir una letra no es una jugada nueva. Ya está contestada; di otra.
- Ganas cuando todas las letras están a la vista y pierdes cuando el dibujo se completa.
Eso es todo el juego, y ha sobrevivido un siglo sin cambios porque la aritmética es honesta: estás comprando información con vidas, y solo tienes seis para gastar.
Decir letras, decir la palabra
El tablero es un patrón, y el patrón es lo único que te van a contar. Cada jugada convierte el patrón en otro un poco más concreto.
Por dónde empezar en español
El orden de frecuencia del inglés —ETAOIN SHRDLU— no sirve aquí. En español las letras más frecuentes son E, A, O, S, R, N, I, D, L, C, y hay dos detalles propios que valen partidas: la A es casi tan rentable como la E, y la S final de los plurales y de las formas verbales la coloca muy por encima de lo que sugiere el texto corrido. Abre con E y A, añade O, y pásate en seguida a S, R y N.
Decir la palabra entera
Casi todas las reglas de casa te dejan decir la palabra completa cuando quieras. Existen dos convenciones, y no son el mismo juego:
- Intentos gratis — fallar la palabra no cuesta nada. Entonces no hay razón para no gritar todas las que se te ocurran, y el juego se ablanda.
- Fallar la palabra cuesta una vida — la convención habitual de torneo, y la que merece la pena. Convierte la decisión en algo real: ¿lo digo ya o compro una letra más?
Qué vale y qué no como palabra
- Solo palabras sueltas en el juego estricto. Frases, nombres propios y títulos son una variante de casa muy común: decid cuál usáis antes de empezar.
- Los acentos y la ñ. Lo más limpio es tratar É como E y decir aparte si la Ñ cuenta como letra propia; casi todo el mundo juega que sí.
- Nada de palabras inventadas. Si quien elige no puede enseñarla en el diccionario, pierde.
Variantes, vidas y el dibujo
En el ahorcado no hay nada estándar, y lo que más cambia es el número de vidas. El monigote es un contador que casualmente parece un dibujo, así que la gente le añade piezas.
- Clásico de seis — cabeza, tronco, dos brazos, dos piernas. Es el que usa esta página.
- De diez partes — añade manos y pies. Mucho más indulgente, y la versión habitual en el colegio.
- De trece partes — añade la cara y las piezas del patíbulo de una en una.
- Muñeco de nieve, cohete o globo — el mismo juego con un dibujo más amable. Hoy es lo normal en las aulas.
- Con categoría — quien elige dice primero un tema. Mucho más fácil, y mejor con niños.
- Ahorcado malvado — el ordenador no fija ninguna palabra; mira la guía de estrategia.
Dos jugadores y en solitario
El ahorcado suele ser un juego de dos en el que un lado conoce la respuesta, así que es tanto un juego de elegir como de adivinar. Contra el ordenador, o con una palabra sacada de una lista, se convierte en un problema de información limpio: solo importa qué letra preguntar.
Preguntas frecuentes
¿Cuántos fallos se tienen en el ahorcado?
Seis en el juego clásico, uno por cada parte del monigote. Las versiones de diez y trece partes son muy comunes en el colegio, así que conviene acordar el número antes de empezar.
¿Decir la palabra entera cuesta una vida?
En la convención habitual, sí. Es lo que hace que la decisión importe. Acordadlo antes de la primera jugada.
¿Se rellenan todas las apariciones de una letra?
Sí. Una letra acertada se escribe de golpe en todas sus posiciones; esa es la mitad de la información que da acertar.
¿Vale un nombre propio o una frase?
Solo si lo habéis acordado. El juego estricto usa palabras sueltas del diccionario.
¿Y si quien elige pone una palabra que no existe?
Pierde. La regla de siempre es que la palabra tiene que poder enseñarse en un diccionario.
¿Cuál es la palabra más difícil?
Las cortas con pocas letras distintas y alguna rara: JAZZ, KIWI, BUZÓN, ÑOÑO. Las largas de letras comunes son mucho más fáciles de lo que parecen.
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